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El Rayo OKC no es el único problema sobre la mesa de la NASL

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La incertidumbre que rodea al Rayo OKC no es el único problema que afecta a la NASL, considerada como ‘la segunda división’ del fútbol norteamericano. Es cierto, la crisis -y la hasta cierto punto incomprensible cuota de suspenso- en la que se metió el filial del Rayo Vallecano puede ser el inconveniente más resonante de la North American Soccer League en este momento, pero definitivamente no es la única preocupación para la liga presidida por el comisionado Bill Peterson.

El Rayo norteamericano -de un día para el otro- se quedó si cuerpo técnico, sin la mayoría de sus empleados y sin la empresa local que lo administraba. Todo el peso del equipo es responsabilidad exclusiva de su casa matriz en Madrid, hoy en la segunda división española.

La NASL no ha reaccionado de manera pública  sobre esta situación. ¿Debe la liga intervenir, puede intervenir, quiere intervenir? Nadie lo sabe a ciencia cierta.

La fotografía de mediados de agosto muestra a la North American Soccer League como un torneo de 12 equipos. El Rayo OKC -una pieza de esa docena- podría no regresar en 2017. Nadie se atreve a afirmar que el equipo albirrojo se presentará en la liga el año próximo. A una posible salida del club de Oklahoma City se suma el egreso de Minnesota United FC, que en marzo del año próximo debutará en la MLS.

Antes del inicio de la temporada 2016 la NASL liquidó a Atlanta Silverbacks, un equipo que renació poco después para jugar en la National Premier Soccer League, en el cuarto escalón del sistema supervisado por la federación estadounidense.

Para algunos de los equipos participantes en la NASL la ‘categoría de plata’ norteamericana no es un gran negocio. Recientemente el gerente general de Ft. Lauderdale Strikers reconoció que los jugadores del plantel experimentaron retrasos importantes en el pago de sus salarios. Los problemas financieros están forzando a la toma de medidas que no caen demasiado bien en la afición, como la venta del volante brasileño PC a Tampa Bay Rowdies, uno de sus máximos rivales.

El año que viene la NASL sumará a San Francisco Deltas, su primer equipo en la Costa Oeste. Pero el ingreso de la franquicia californiana no pone paños fríos a la sensación de que la liga pierde cada día más interés dentro y fuera de su ámbito de influencia. De hecho, el grupo inversor que en un principio buscaba abrir un equipo de la North American Soccer League en Nashville hoy redobla su apuesta y apunta a la Major League Soccer.

La estocada final la podría dar algún otro equipo del actual sistema de la NASL, que buscaría entrar a la USL (la ‘tercera división’), según reportan webs como Dirty South Soccer. En un sistema futbolístico con ligas estancas, sin ascensos ni descensos, el éxodo de un equipo de la ‘segunda’ a la ‘tercera’ sería un símbolo de que los signos vitales de la North American Soccer League no son los mejores.

En 2007 la zona de San Francisco tuvo en el anterior modelo competitivo de la USL a un equipo llamado California Victory. El conjunto blanquiazul fue presentado como una sucursal del Alavés de España, en épocas en las que Dmitry Piterman controlaba a ambas entidades. El experimento fracasó un año después de su puesta en marcha, y tuvo consecuencias importantes.

En 2008 varios clubes se escindieron de aquel viejo formato de la USL para integrar una nueva liga, la NASL. Menos de una década después el error se reitera. Otro filial de un equipo español desnuda a un modelo de liga que -como mínimo- se presenta como poco cuidadoso y diligente con respecto a los grupos inversores que se suman a su circuito.

¿Creará el Rayo OKC una crisis de tal calado que obligará a la NASL a cambiar su forma de funcionamiento? ¿Se verá reforzada la nueva USL (hoy casi absolutamente integrada a la MLS, que la emplea en gran medida como el torneo de preferencia para sus equipos de reservas)?

Los problemas se acumulan sobre el escritorio de quienes comandan a la North American Soccer League. La liga necesita soluciones inmediatas, imaginativas, que no pasen únicamente por la creación de nuevos equipos. Frente a la solidez empresarial de la USL y la distancia enorme que en este momento hay con la MLS la ‘segunda división’ necesita mejorar su producto a través del contenido. El juego -la calidad de sus jugadores presentes y futuros- es una de las pocas cosas que podría salvar a la NASL de caer en una crisis terminal. Y la liga haría bien si se pusiera a trabajar de inmediato en ese aspecto.

Fotografía: North American Soccer League

 

 

 

 

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2 replies »

  1. Si la nasl dejara de operar que pasaria con las franquicias fuertes que juegan en esa liga , obligaría la federación de fútbol se eeuu a incluirlas en la usl?

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