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Chicago Fire: la ‘carga’ del Toyota Park y el interés de potenciales compradores

Toyota Park

Apenas superada la primera mitad de la temporada 2016 Chicago Fire está completamente fuera de competición en la MLS. El conjunto de la camiseta roja ocupa la última plaza en la Conferencia Este y la clasificación general. Nada anticipa que el equipo de Veljko Paunovic pueda salir de manera contundente de la actual situación, salvo que se produzca un profundo cambio en el rendimiento del campeón de liga en 1998.

La crisis de Chicago no es novedad sino que es un fenómeno que se reitera en los últimos años. La franquicia cada vez llama menos la atención y hace años que no cuenta con alguna de las principales figuras de la liga. Por eso es cada vez mas frecuente ver muchos espacios vacíos en las gradas del Toyota Park, el estadio que usa en sus encuentros como local.

El periodista Guillermo Rivera revela en Fire Confidential algunas de las cuestiones por las que esa instalación es -cada vez más- una carga para el club de Chicago.

El Toyota Park es un estadio con capacidad para 20.000 espectadores, ubicado en la Villa de Bridgeview, en las afueras de la ciudad de Chicago. Bridgeview fue la sede elegida en 2005 ante la completa falta de interés de ‘la Ciudad del Viento’ en contar con instalaciones para una franquicia de la MLS.

El soccer-specific stadium es propiedad de la Villa de Bridgeview. Las autoridades comunales, la MLS y la empresa AEG -por ese entonces propietaria de Chicago Fire– firmaron un convenio de 30 años de duración que detalló las condiciones de uso del Toyota Park. Estas son algunas de las cláusulas más destacadas de ese acuerdo:

  • El Fire se compromete a pagar 300.000 dólares por año a la Villa de Bridgeview por el uso de las instalaciones. La cifra se incrementa en un 2% cada temporada.
  • El ‘naming right’ (el derecho de dar una denominación comercial al estadio) pertenece a la Villa de Bridgeview.
  • El contrato  de patrocinio con la automotriz japonesa expiró hace meses, y sigue en pie gracias a un convenio temporal. Si pronto no se consigue un sustituto el complejo pasará a llamarse “Bridgeview Stadium”.
  • Por contrato Chicago Fire no puede jugar como local ningún partido (oficial o amistoso) fuera del Toyota Park. Si lo hiciera debería resarcir económicamente a la Villa de Bridgeview.
  • Si por cualquier motivo el Fire desapareciera ningún equipo que se instalase en el área de Chicago podría jugar en otro estadio que no fuera el Toyota Park.
  • La venta de boletos y de productos dentro de estadio es controlada por la Villa de Bridgeview, aunque los beneficios económicos son compartidos con Chicago Fire.
  • El mantenimiento del terreno de juego corresponde a la Villa de Bridgeview.

Este último punto es el que podría abrir -llegado el caso- una cuestión de incumplimiento del contrato. El césped del Toyota Park (tiempo atrás entre los mejores de la liga) deja en el presente bastante que desear. El extécnico Frank Yallop cuestionó públicamente la situación en reiteradas ocasiones y, según el artículo de Rivera, el Fire alentó a sus rivales a presentar informes negativos sobre la superficie de juego a la Major League Soccer.

El estadio -hoy poco atractivo, alejado para los aficionados que viven en Chicago y que genera pocas ganancias para el club- no lo era años atrás, cuando el Fire podía alinear a figuras internacionales como el mexicano Cuauhtémoc Blanco. Desde hace meses el club acumula fondos TAM y GAM y se supone que en enero, con la apertura del primer mercado de transferencias de 2017, el Fire podría anunciar la llegada de algún futbolista relevante.

Andrew Hauptman -cofundador del fondo de inversión Andell Holdings y propietario de Chicago Fire– está frente a una encrucijada donde encuentra tres opciones. Invertir más en el equipo y volver a convertir al estadio de Bridgeview en un foco de atención; romper su vínculo con la comuna y buscar un nuevo lugar donde construir otro estadio específico (y, según Chicago Now, desde hace un año el grupo Andell está abocado a esa tarea); o vender su franquicia de la MLS.

La propia liga habla de elevar la ‘cuota de entrada’ de futuros equipos hasta los 200 millones de dólares, un valor que supera con creces a los 35 invertidos por Hauptman cuando adquirió al Fire. Desde un punto de vista exclusivamente económico una venta del equipo podría ser un excelente negocio para su actual dueño.

Si bien nadie ha manifestado públicamente que quiere vender o comprar al Chicago Fire Guillermo Rivera señala a tres potenciales interesados en el equipo.

Richard Levy: Un empresario sudafricano afincado en Chicago desde hace años, fundador del fondo de inversión Victory Park Capital.

Majeed Ekbal: Vinculado al desarrollo de negocios en el área de los bienes raíces en el área de Chicago.

Bridgeview Group: La Villa de Bridgeview planea hacer reformas y mejoras a la zona que rodea al estadio, pero no cuenta con Chicago Fire para hacerlas. Fuentes cercanas a ese emprendimiento mencionan que propietarios de Sacramento Kings -equipo de la NBA– estarían interesados en entrar en la ecuación.

El conjunto de baloncesto (al menos parte de sus accionistas) estarían vinculados también con la candidatura de la ciudad de Sacramento para albergar a una futura franquicia en expansión de la Major League Soccer.

Fotografía: Chicago Fire SC

 

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